lunes, 16 de septiembre de 2013
LAZOS EN MIGRACIÓN
Se atribuye a Octavio Paz haber afirmado que los mexicanos descienden de los aztecas, que los peruanos descienden de los incas y que los argentinos descienden de los barcos.
Indudablemente esta es una frase tan irónica como aquella que describía al argentino del Siglo XX como "un italiano que habla español tiene modales ingleses y vive en una casa francesa".
Es que la fuerza de la inmigración parece haber borrado para muchos el hecho de que la Argentina no se reduce a Buenos Aires, ciudad cosmopolita que ha mirado a Europa y ha recibido de ella una formidable oleada migratoria, aquella mítica de finales del Siglo XIX que dio en llamarse "hacerse la América", tal era la expectativa de los migrantes sobre las riquezas naturales y las oportunidades laborales de este país.
El tiempo ha ido pasando y las corrientes migratorias fluyeron hacia y desde Argentina, hacia y desde otros países, de América y de Europa, principalmente, y esto debido a las cambiantes situaciones económicas y políticas de nuestra así llamada Aldea Global.
Sabemos, por tanto, lo que significa la migración, tanto para aquellos que han decidido instalarse en nuestro suelo, como para aquellos que han decidido abandonarlo.
Claro que no es igual que la decisión haya sido elaborada por la vía del deseo -de un deseo sostenido en ciertos ideales, de progreso o de bienestar, de desarrollo personal y familiar- que por la exigencia de la necesidad -la necesidad de preservar la vida o de conseguir el sustento para mantenerla, la propia y la de los allegados.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario